martes, 18 de marzo de 2008

Feliz aniversario

Hace como un año que estábamos sentados en el mismo bar, en la misma mesa sobre Paseo Colón y hace como un año que me levanté y me fui a mi casa y sentí que se me quebraba la vida.
Hace como un año que no me despierto al lado de alguien a quien amo.
Hace como un año que la vida se convirtió para mí en muchos momentos, como la subida más empinada del mundo...
Hace como un año que no siento que valen la pena las canciones de amor y las noches de desvelo.
Hace como un año que "me envenenan los besos que voy dando" y que el acostarme con alguien se limita pura y exclusivamente a todo lo que sucede antes de dormir.
Hace ya demasiado tiempo que olvidé los motivos por los que me enamoré de vos y que sólo recuerdo los motivos por los cuales empecé a detestarte, a sentirme desilusionada en todos y cada uno de los aspectos posibles.
Hace como mucho tiempo que te convertiste en "mi ex" aunque hayas tenido el coraje de decirle a tu nueva novia que "nunca fuimos novios" (como si las palabras realmente significaran algo o pudieran medir lo que uno siente).
Hace como un año que dejaste de ser el tipo con el que quería compartir el resto de mi vida y te convertiste en un mal recuerdo. En una cicatriz en el pecho. En una mala imagen, en una visión horrible y devastadora.
Hace como muchos meses que no sentía ganas de decirte nada y ahora me encuentro acá sentada, frente a la pc tecleando como si las palabras brotaran de los confines más oscuros de mi ser.
Pero es que hace como un año que no te veo sonreir desde adentro, hace como un año que no veo brillo en tus ojos. Hace como un año que escucho gente que me pregunta "qué le pasó a este pibe?"
Es que hace como un año que empecé a hacer el duelo que estaba asociado al haberte perdido (no como si fueras un trofeo que otra ganó sino como si fueras alguien que se perdió dentro de sí mismo).
De pronto un día dejé de conocerte.
De pronto un día dejé de idealizarte.
Dejé de pensar en vos como el tipo hermoso que eras para mí y te convertiste en algo que llegó hasta a desagradarme profundamente.
De pronto un día tu imagen perdió en mí todo lo bueno que tenía y empecé a preguntarme si alguna vez fuiste ese al que amé. Ese que me miraba y podía atravesarme. Ese que me abrazaba y me hacía sentir segura, ínfima e insignificante pero enorme y hermosa a la vez.
Hace como un año que empecé a entender que los sentimientos carecen de sentido si no tienen un “alguien” que los despierte.
Hace como un año sentí que mi mundo dejaba de girar. Que la vida me dejaba desnuda y frente a una multitud que no hacía más que burlarse de mi. Que todos y cada uno de los sentimientos me eran arrancados de cuajo desde el pecho o desde donde fuera que se alojaban dentro mío y que eran enterrados en una fosa común con un balazo en la nuca.
Realmente sentí que me moría. Por primera vez en mi vida el dolor se hizo carne y me consumió. Me impidió comer y dormir por mucho tiempo. Me vació la mirada y las manos y me dejó sin esas sonrisas que surgen desde el alma.
Y hoy, habiéndote amado y odiado. Habiendo sentido lástima por vos y por mí. Habiendo deseado desaparecer del universo o que vos desaparecieras. Habiendo contenido la violencia que me surgió con la misma pasión con la que te amé. Habiendo llorado y habiéndome burlado de vos y de tu nuevo intento de vida perfecta. Habiendome sentido vacía de sentimientos nobles y llena de mierda. Hoy, que entiendo que de haber estado con vos me hubiera perdido de momentos realmente increíbles que atravesé durante todo este año. Hoy que sé que puedo disponer de cuanto tipo me interese. Hoy que sé que puedo conseguir lo que quiera porque no hay nada en el mundo que me detenga. Hoy, después de un año me encuentro con ganas de hablarte.
De volver a dormir con vos.
De volver a sentirme segura como cuando eras vos el que me abrazaba.
De volver a sentirme atravesada.


jueves, 14 de febrero de 2008

San Valentín, el último valiente

Mi amigo Pablo Luis me confesó tempranito a la mañana que entró en mi blog buscando algún comentario alusivo a lo mucho que odio el día de los enamorados.
Lo cierto es que realmente odio el día de los enamorados pero no tengo nada que decir...
Lo feliz que era para esta altura el año pasado y lo infeliz que fui un tiempito después me han dejado todavía sin palabras.
Lo único que me queda es una pregunta.
Una única pregunta que no deja de atormentarme.
Un "algo" que me da vueltas como si fuera un satélite.
Un miedo que me paraliza.
Lo único que al día de hoy puedo preguntarme es si alguna vez va a volver a pasarme?

domingo, 13 de enero de 2008

Cuando te pasa todo lo que te puede pasar

Cuando lo que se esconde detrás de la normalidad dejó de ser lo normal.
Cuando cualquier alternativa duele.
Cuando los sentimientos no pueden medirse con palabras.
Cuando conoces aquello que queres para siempre.
Cuando sentis que podes llevarte el mundo por delante.
Cuando no encontras salidas elegantes.
Cuando no podes dormir porque solamente pensas en eso que acabas de probar y que no debería haber sido probado.
Cuando se te abren las puertas a nuevo mundo pero te mata el miedo de cruzarlas.
Cuando te encontras cara a cara con todo lo que siempre deseaste sin saber que era precisamente eso con lo que te encontraste.
Cuando todo, absolutamente todo lo que te pasa te hace soneir.
Cuando te sentis cual colegiala a la espera de un llamado o un mesaje de texto.
Cuando todas las canciones tiene algo que decirte.
Cuando se estimulan todos tus sentidos.
Cuando termina siendo tiempo perdido el preguntarte qué podría pasar si...
Cuando la forma en la que te mira te hacen sentir única y hermosa.
Cómo aceptas que tenes que renunciar?

viernes, 11 de enero de 2008

"No la toques de nuevo, Sam..."

Estás trabajando o haciendo cualquier cosa que pueda acompañarse con música y de repente suena ESE tema.

Esa canción que te trae en la mochila el nudo en el estómago.

Esa canción que te recuerda un tiempo mejor, feliz. O no... o simplemente te recuerda todas las noches o todos los viajes en colectivo que se te pasaron tratando de encontrarle una vuelta a todo lo que pasó. Preguntándote cómo eso que te hacía tan feliz empezó a dolerte. Cómo eso que creías único y eterno se convirtió en algo finito y vulgar.

Y entonces, ahí estás otra vez. Cargando con esa sensación. Con esa fea sensación. Con esa soledad que sólo puede asociarse al preciso momento en que la vida se te cagó de risa y te dio la espalda. Y ahí estabas vos... tan al borde del abismo, tan desorientado que no te dio la cabeza ni para tocarle el culo.

Porque pasó mucho tiempo pero la herida dejó cicatriz y fue como cualquier herida: los días de humedad los puntos todavía tiran.


jueves, 3 de enero de 2008

Todo lo q siempre quise decir y Madonna dijo por mi

You can call me a sinner
and you can call me a saint
Celebrate me for who I am
Dislike me for what I ain’t
Put me up on a pedestal
Or drag me down in the dirt
Sticks and stones will break my bones
But your names will never hurt
I’ll be the garden, you’ll be the snake
All of my fruit is yours to take

Better the devil that you know
Your love for me will grow
Because...
This is who I am

You can like it or not
You can love me or leave me
Cause I’m never gonna stop, no no

Cleopatra had her way
Mata Hari too
Whether they were good or bad
Is strictly up to you
Life is a paradox
And it doesn’t make much sense
You can't have the femme without the fatale
Please don’t take offense
Don’t let the fruit rot under the vine
Fill up your cup and let’s drink the wine

Better the devil that you know
Your love for me will grow
Because...
This is who I am

You can like it or not
You can love me or leave me
Cause I’m never gonna stop, no no, you know
This is who I amYou can like it or not
You can love me or leave me
Cause I’m never gonna stop, no no

viernes, 28 de diciembre de 2007

El día que Julio Bocca me dijo adiós

La primera vez que lo vi a Julio Bocca apenas nos separaban unos metros de distancia.
Él estaba sobre el escenario del Maipo y yo abajo, en la tercera fila.
Para aquellos que no lo conocen, ese teatro es chico. Basta con decir que la primera y hasta la segunda fila de las butacas se encuentran interrumpidas en el centro por las tablas del escenario.

Yo cumplía 18 años y le pedí a mi mamá, como regalo de cumpleaños, entradas para ir a verlo.
A decir verdad, yo no sabía exactamente quién era él ni por qué era tan conocido pero el tango me gusta y no pude resistirme a la imagen del afiche que publicitaba el espectáculo.

Ese día, por primera vez lo vi bailar y el tiempo se detuvo a su alrededor. Y en el escenario había 15 personas pero sólo estaba él. Y entendí el sentido de la palabra Pasión. Y supe que indudablemente hay gente que está más allá de lo humanamente alcanzable. Recuerdo haber pensado “este tipo tiene un don”.

Ese día lo vi tomarse el último café con el amor de su vida y lloré. Le creí cuando me dijo que estaba loco y me subí a su ilusión super-sport y sin necesidad de saltar sobre mi escote enloqueció mi corazón. Me acalambré con él.
Lo vi bailar con una escalera, una mesa, otros hombres, mujeres, el aire.

Pero el 22/12 se apagaron las luces del escenario y me sentí triste, desolada. Como quien pierde un placer. Rodeada de miles y miles de personas me sentí sola. Completamente abandonada.


El 22/12 Julio dejó de bailar y yo perdí al Julio que amaba. Al Julio sobre el escenario haciéndome sentir angustia, alegría, pena, celos, amor.
Al Julio que me aceleraba el pulso y me cortaba la respiración.
Al Julio que vuela cuando salta y recorre el escenario como flotando.
Al Julio del cuerpo tan desnudo como el alma.
Al Julio inalcanzable, mágico.
El 22/12 ese Julio se despidió de los escenarios y yo tuve la certeza de que algo en mí se despidió con él.