Hace como un año que no me despierto al lado de alguien a quien amo.
Hace como un año que la vida se convirtió para mí en muchos momentos, como la subida más empinada del mundo...
Hace como un año que no siento que valen la pena las canciones de amor y las noches de desvelo.
Hace como un año que "me envenenan los besos que voy dando" y que el acostarme con alguien se limita pura y exclusivamente a todo lo que sucede antes de dormir.
Hace ya demasiado tiempo que olvidé los motivos por los que me enamoré de vos y que sólo recuerdo los motivos por los cuales empecé a detestarte, a sentirme desilusionada en todos y cada uno de los aspectos posibles.
Hace como mucho tiempo que te convertiste en "mi ex" aunque hayas tenido el coraje de decirle a tu nueva novia que "nunca fuimos novios" (como si las palabras realmente significaran algo o pudieran medir lo que uno siente).
Hace como un año que dejaste de ser el tipo con el que quería compartir el resto de mi vida y te convertiste en un mal recuerdo. En una cicatriz en el pecho. En una mala imagen, en una visión horrible y devastadora.
Hace como muchos meses que no sentía ganas de decirte nada y ahora me encuentro acá sentada, frente a la pc tecleando como si las palabras brotaran de los confines más oscuros de mi ser.
Pero es que hace como un año que no te veo sonreir desde adentro, hace como un año que no veo brillo en tus ojos. Hace como un año que escucho gente que me pregunta "qué le pasó a este pibe?"
Es que hace como un año que empecé a hacer el duelo que estaba asociado al haberte perdido (no como si fueras un trofeo que otra ganó sino como si fueras alguien que se perdió dentro de sí mismo).
De pronto un día dejé de conocerte.
De pronto un día dejé de idealizarte.
Dejé de pensar en vos como el tipo hermoso que eras para mí y te convertiste en algo que llegó hasta a desagradarme profundamente.
De pronto un día tu imagen perdió en mí todo lo bueno que tenía y empecé a preguntarme si alguna vez fuiste ese al que amé. Ese que me miraba y podía atravesarme. Ese que me abrazaba y me hacía sentir segura, ínfima e insignificante pero enorme y hermosa a la vez.
Hace como un año que empecé a entender que los sentimientos carecen de sentido si no tienen un “alguien” que los despierte.
Hace como un año sentí que mi mundo dejaba de girar. Que la vida me dejaba desnuda y frente a una multitud que no hacía más que burlarse de mi. Que todos y cada uno de los sentimientos me eran arrancados de cuajo desde el pecho o desde donde fuera que se alojaban dentro mío y que eran enterrados en una fosa común con un balazo en la nuca.
Realmente sentí que me moría. Por primera vez en mi vida el dolor se hizo carne y me consumió. Me impidió comer y dormir por mucho tiempo. Me vació la mirada y las manos y me dejó sin esas sonrisas que surgen desde el alma.
Y hoy, habiéndote amado y odiado. Habiendo sentido lástima por vos y por mí. Habiendo deseado desaparecer del universo o que vos desaparecieras. Habiendo contenido la violencia que me surgió con la misma pasión con la que te amé. Habiendo llorado y habiéndome burlado de vos y de tu nuevo intento de vida perfecta. Habiendome sentido vacía de sentimientos nobles y llena de mierda. Hoy, que entiendo que de haber estado con vos me hubiera perdido de momentos realmente increíbles que atravesé durante todo este año. Hoy que sé que puedo disponer de cuanto tipo me interese. Hoy que sé que puedo conseguir lo que quiera porque no hay nada en el mundo que me detenga. Hoy, después de un año me encuentro con ganas de hablarte.
De volver a dormir con vos.
De volver a sentirme segura como cuando eras vos el que me abrazaba.
De volver a sentirme atravesada.


