
Un día te levantas como cualquier otro, y alguna de las vueltas que tanto le gusta dar a la vida te cruza en el camino con otro alguien que se levantó en el mismo día como si fuera para él como cualquier otro.
Pero cuando llegue el final de este en particular tu vida va a ser diferente. Porque lo conociste. Porque algo hizo que hablaran. Porque de repente te encontrás pensando... "qué buena onda" y seguís hablando y cada tema de conversación puede ser el origen de un acuerdo o de una oposición pero... seguís hablando. Y te encontrás en algún momento contándole eso que más te duele, que más te dolió. Y te preguntás "¿por qué le estoy contando esto?".
Y el tiempo pasa (porque es lo único que realmente sabe hacer bien) y te empieza a doler eso que sabes que le duele y empezás a sentir que ya no estas tan sola con tu dolor. Y alguna vez te preguntás ¿por qué te lo cruzaste? ... ¿para qué? Hasta que ya no te importa. Porque ahora tu mundo se expandió. porque ahora, el día que te falte, te vas a sentir un poco más triste. Porque ahora sabes que alguien va a sentir el mundo un poco más frío el día que vos le faltes.
Y a medida que el tiempo sigue haciendo eso que mejor sabe hacer te vas dando cuenta de que ya no es un alguien con el que hay buena onda. Ya tiene un nombre, una historia, una familia, amigos... ya no es un extraño.
De a poco lo vas construyendo. Y lo armas en relación a tu historia. Lo vas ubicando en espacios comunes, vas ocupando sus lugares y él se va moviendo dentro de tu espacio.
Y un día te das cuenta de que sus victorias son tus victorias y que sus penas realmente te hieren. Y que tus penas duelen menos si las compartís con él que te atiende a las 3 y media de la mañana y no te corta hasta que no te escucha reír. Y que querés que sea uno de los primeros en enterarse cuando algo sale bien porque ahora tus triunfos valen más.
Y otro día te das cuenta de que lo extrañás cuando no está y otro día te das cuenta de que lo querés. Y alguna vez sentís que te arrancarías un riñón con un tenedor de plástico sólo por no verlo sufrir.
Hasta que un día ya no te quedan dudas. Ya no te importa el por qué... porque tu mundo ahora es distinto.
Porque te despertaste un día como cualquier otro y algo cambió. Porque cuando esta noche te vayas a dormir sabes que en este nuevo mundo tenés un nuevo AMIGO.